lunes, 11 de diciembre de 2006

¿Tomates más sabrosos?

¿Tomates Más Sabrosos en el Futuro?

Un equipo de investigadores ha descubierto, en tomates silvestres,
fragmentos de ADN que podrían permitir en el ámbito alimentario el
desarrollo de mejores tomates de huerta.

Los tomates son un importante nutriente para los humanos. En 2004, se
cosecharon mundialmente 120.000 toneladas, y todos los años este número
aumenta. Numerosos estudios médicos han mostrado el valor que los tomates
tienen para nuestra salud. Por ejemplo, pueden prevenir enfermedades del
corazón y del sistema circulatorio, fortalecen nuestro sistema inmunológico,
y también son ricos en vitaminas C y E, indispensables para la nutrición
humana. Pero después de siglos de cultivarlos para obtener la forma, color,
y demás rasgos que los hacen idóneos como alimento, nuestros tomates
actuales de huerta son de poca diversidad genética, en comparación con los
tipos silvestres. Esto ha acabado afectando a su sabor y a sus prestaciones
para la salud.

Ahora, investigadores del Instituto Max Planck de Fisiología Molecular de
las Plantas, en cooperación con científicos de la Universidad Hebrea en
Jerusalén, han identificado los fragmentos de ADN que los hacen saludables y
sabrosos. Los investigadores cruzaron los tomates silvestres con los
cultivados, y luego analizaron los constituyentes y la composición genética
del híbrido. Los resultados podrían permitir a los agricultores usar tomates
silvestres para producir tomates de cultivo con las características
deseadas.

Para cultivar variedades de tomate con rasgos particulares, los
investigadores tienen que aumentar la diversidad genética de los tomates de
huerta. Esto puede hacerse cruzándolos con tomates silvestres, o bien
cambiando su composición genética tecnológicamente. Los responsables de esta
nueva investigación escogieron la segunda opción. Comenzaron por estudiar
las variedades de tomates creadas del cruce de tipos cultivados y
silvestres. Su meta era identificar la composición bioquímica de los frutos
y determinar qué factores controlan su desarrollo. El equipo de
investigación germano-israelí usó un método de análisis desarrollado en el
Instituto Max Planck para la Fisiología Molecular de las Plantas. La técnica
(una combinación de espectrometría de masas y cromatografía de gases)
analiza la composición de muestras biológicas. Puede usarse para analizar
rápida y simultáneamente los aminoácidos del fruto, así como sus ácidos
orgánicos, vitaminas, y otros componentes.

El Dr. Alisdair Fernie descubrió que había 880 variaciones en la composición
de los constituyentes de los descendientes producidos mediante el cruce de
tomates de huerta y silvestres. "Por un lado, medimos cantidades más altas
de aminoácidos esenciales y vitaminas; por el otro, los frutos mostraron una
combinación alterada de varios azúcares y ácidos orgánicos", explica Fernie.
Estos constituyentes tienen una gran influencia en el sabor de los tomates.

Los científicos usaron métodos biológicos moleculares para identificar
partes de los genomas de los tomates, responsables de los cambios
bioquímicos. Los resultados de este estudio podrían hacer posible en el
futuro cruzar tomates silvestres con tomates de cultivo de una manera
específicamente dirigida a obtener variedades más nutritivas.

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