lunes, 11 de diciembre de 2006

China

ECOLOGÍA
El ritmo de crecimiento de China puede ser fatal para el planeta
El actual ritmo de crecimiento económico de China podría ser fatal para el
planeta si Pekín y el resto del mundo no modifican rápidamente su modelo de
producción y de consumo, advirtió el jueves un especialista en asuntos
Nuevos Mapas Revelan la Verdadera Magnitud de la Huella Humana en la Tierra


A medida que las poblaciones globales crecen, los agricultores cultivan más
y más tierra, en una lucha desesperada por seguir el mismo ritmo con el que
crecen continuamente las necesidades humanas de alimentos.

Como resultado, la actividad agrícola ahora domina más de un tercio del
terreno, y ha emergido como una de las fuerzas centrales del cambio
medioambiental global. Así lo recalca un equipo de científicos del Centro
para la Sostenibilidad y el Medio Ambiente Global (SAGE) de la Universidad
de Wisconsin-Madison.

Navin Ramankutty, investigador del SAGE, resume la preocupación que planea
sobre la comunidad científica en la pregunta: "¿Cómo podemos continuar
produciendo comida a partir de la tierra y al mismo tiempo evitar las
consecuencias medioambientales negativas tales como la deforestación, la
polución del agua y la erosión del suelo?".

Para entender mejor este problema crucial, Ramankutty y otros investigadores
del SAGE rastrean los cambiantes patrones del uso agrícola de la tierra por
todo el mundo, incluyendo una mirada a factores relacionados, tales como los
rendimientos globales de los cultivos y el uso de fertilizantes.

"Al confeccionar estos mapas, estamos preguntando: ¿Dónde está la huella
humana en la Tierra?", señala Amato Evan, del SAGE, quien unió censos
disponibles y datos de satélite para crear gráficos que reflejan el alcance
mundial de las tierras de cultivos y pastizales. Chad Monfreda, por su
parte, está trazando de modo semejante la localización, alcance y
rendimientos de más de 150 cultivos individuales de todo el planeta.

La labor empieza ya a proyectar luz sobre algunas tendencias emergentes.
Países como Argentina y Brasil, por ejemplo, han talado cada vez más bosques
para cultivar soja (soya), una legumbre que nunca ha sido una cosecha
tradicional de América Latina. Los expertos del SAGE dicen que el auge en la
producción de este cultivo allí tiene mucho que ver con la creciente demanda
de soja en el otro extremo del mundo, en China.

Pero los científicos se arriesgan a pasar por alto importantes tendencias
regionales y locales tomando sólo una aproximación global al cambio en el
uso de la tierra.

Para ayudar a salvar ese abismo, los investigadores del SAGE trabajan en una
nueva iniciativa de colaboración internacional, orientada hacia un banco de
datos sin precedentes, basado en Internet, que simultáneamente se nutriría
del conocimiento de científicos globales, activistas ecológicos locales e
incluso ciudadanos comunes. Jonathan Foley, director del SAGE, considera que
esta iniciativa será en verdad un experimento innovador y atrevido, para
tender puentes eficaces que unan la ciencia, la toma de decisiones y la
práctica medioambiental realista, con el fin de vislumbrar colectivamente el
mejor modo de que podamos vivir de manera sostenible.armado,rau

medioambientales

Nuevos Mapas Revelan la Verdadera Magnitud de la Huella Humana en la Tierra


A medida que las poblaciones globales crecen, los agricultores cultivan más
y más tierra, en una lucha desesperada por seguir el mismo ritmo con el que
crecen continuamente las necesidades humanas de alimentos.

Como resultado, la actividad agrícola ahora domina más de un tercio del
terreno, y ha emergido como una de las fuerzas centrales del cambio
medioambiental global. Así lo recalca un equipo de científicos del Centro
para la Sostenibilidad y el Medio Ambiente Global (SAGE) de la Universidad
de Wisconsin-Madison.

Navin Ramankutty, investigador del SAGE, resume la preocupación que planea
sobre la comunidad científica en la pregunta: "¿Cómo podemos continuar
produciendo comida a partir de la tierra y al mismo tiempo evitar las
consecuencias medioambientales negativas tales como la deforestación, la
polución del agua y la erosión del suelo?".

Para entender mejor este problema crucial, Ramankutty y otros investigadores
del SAGE rastrean los cambiantes patrones del uso agrícola de la tierra por
todo el mundo, incluyendo una mirada a factores relacionados, tales como los
rendimientos globales de los cultivos y el uso de fertilizantes.

"Al confeccionar estos mapas, estamos preguntando: ¿Dónde está la huella
humana en la Tierra?", señala Amato Evan, del SAGE, quien unió censos
disponibles y datos de satélite para crear gráficos que reflejan el alcance
mundial de las tierras de cultivos y pastizales. Chad Monfreda, por su
parte, está trazando de modo semejante la localización, alcance y
rendimientos de más de 150 cultivos individuales de todo el planeta.

La labor empieza ya a proyectar luz sobre algunas tendencias emergentes.
Países como Argentina y Brasil, por ejemplo, han talado cada vez más bosques
para cultivar soja (soya), una legumbre que nunca ha sido una cosecha
tradicional de América Latina. Los expertos del SAGE dicen que el auge en la
producción de este cultivo allí tiene mucho que ver con la creciente demanda
de soja en el otro extremo del mundo, en China.

Pero los científicos se arriesgan a pasar por alto importantes tendencias
Nuevos Mapas Revelan la Verdadera Magnitud de la Huella Humana en la Tierra


A medida que las poblaciones globales crecen, los agricultores cultivan más
y más tierra, en una lucha desesperada por seguir el mismo ritmo con el que
crecen continuamente las necesidades humanas de alimentos.

Como resultado, la actividad agrícola ahora domina más de un tercio del
terreno, y ha emergido como una de las fuerzas centrales del cambio
medioambiental global. Así lo recalca un equipo de científicos del Centro
para la Sostenibilidad y el Medio Ambiente Global (SAGE) de la Universidad
de Wisconsin-Madison.

Navin Ramankutty, investigador del SAGE, resume la preocupación que planea
sobre la comunidad científica en la pregunta: "¿Cómo podemos continuar
produciendo comida a partir de la tierra y al mismo tiempo evitar las
consecuencias medioambientales negativas tales como la deforestación, la
polución del agua y la erosión del suelo?".

Para entender mejor este problema crucial, Ramankutty y otros investigadores
del SAGE rastrean los cambiantes patrones del uso agrícola de la tierra por
todo el mundo, incluyendo una mirada a factores relacionados, tales como los
rendimientos globales de los cultivos y el uso de fertilizantes.

"Al confeccionar estos mapas, estamos preguntando: ¿Dónde está la huella
humana en la Tierra?", señala Amato Evan, del SAGE, quien unió censos
disponibles y datos de satélite para crear gráficos que reflejan el alcance
mundial de las tierras de cultivos y pastizales. Chad Monfreda, por su
parte, está trazando de modo semejante la localización, alcance y
rendimientos de más de 150 cultivos individuales de todo el planeta.

La labor empieza ya a proyectar luz sobre algunas tendencias emergentes.
Países como Argentina y Brasil, por ejemplo, han talado cada vez más bosques
para cultivar soja (soya), una legumbre que nunca ha sido una cosecha
tradicional de América Latina. Los expertos del SAGE dicen que el auge en la
producción de este cultivo allí tiene mucho que ver con la creciente demanda
de soja en el otro extremo del mundo, en China.

Pero los científicos se arriesgan a pasar por alto importantes tendencias
regionales y locales tomando sólo una aproximación global al cambio en el
uso de la tierra.

Para ayudar a salvar ese abismo, los investigadores del SAGE trabajan en una
nueva iniciativa de colaboración internacional, orientada hacia un banco de
datos sin precedentes, basado en Internet, que simultáneamente se nutriría
del conocimiento de científicos globales, activistas ecológicos locales e
incluso ciudadanos comunes. Jonathan Foley, director del SAGE, considera que
esta iniciativa será en verdad un experimento innovador y atrevido, para
tender puentes eficaces que unan la ciencia, la toma de decisiones y la
práctica medioambiental realista, con el fin de vislumbrar colectivamente el
mejor modo de que podamos vivir de manera sostenible.armado,rau

regionales y locales tomando sólo una aproximación global al cambio en el
uso de la tierra.

Para ayudar a salvar ese abismo, los investigadores del SAGE trabajan en una
nueva iniciativa de colaboración internacional, orientada hacia un banco de
datos sin precedentes, basado en Internet, que simultáneamente se nutriría
del conocimiento de científicos globales, activistas ecológicos locales e
incluso ciudadanos comunes. Jonathan Foley, director del SAGE, considera que
esta iniciativa será en verdad un experimento innovador y atrevido, para
tender puentes eficaces que unan la ciencia, la toma de decisiones y la
práctica medioambiental realista, con el fin de vislumbrar colectivamente el
mejor modo de que podamos vivir de manera sostenible.armado,rau








"Nuestra economía mundial depende de una base medioambiental que el planeta
no puede soportar", declaró Lester Brown, presidente de Earth Policy
Institute de Washington al presentar su último libro: "Plan B 2 para salvar
un planeta estresado y una civilización en peligro".



"Lo que pasa en China debería comenzar a convencer a los economistas" de la
necesidad de reestructurar el sistema econónico, estimó.



Según cifras recopiladas por su instituto, los chinos consumen actualmente
dos veces más carne que los estadounidenses (67 millones de toneladas contra
39 millones de toneladas), y más del doble de acero (258 millones de
toneladas contra 104).



Y si China sigue imitando el sueño americano, de aquí a 2031 sus previstos
1,45 mil millones de habitantes consumirán el equivalente a dos tercios de
la actual producción mundial de cereales, y más del doble de la actual
producción mundial de papel. A este ritmo, se "acabarán los bosques del
planeta", subrayó Brown.



El modelo económico occidental -basado en energías fósiles y construido en
torno a automóviles y productos desechables- no podrá funcionar en China ni
en India, cuya población podría incluso sobrepasar a la china en 2031,
insistió.



En momentos de globalización y de competencia desenfrenada para producir
cada vez más artículos a precios cada vez más competitivos, el modelo actual
llevará el mundo a su fin.



Por eso es necesario reestructurar de inmediato la economía mundial para
sostener nuestra civilización, y hacer un esfuerzo general para erradicar la
pobreza y recuperar los medios naturales, según el "Plan B" de Lester Brown.



Brown hizo notar algunas señales alentadoras provenientes de China, donde la
presión para actuar a favor de la eficacia energética y la protección del
medio ambiente parece haber tomado un matiz político.



"Ellos (los chinos) comienzan a reconocer que deben llevarse a cabo
modificaciones, pero todavía no han dicho en público que no usarán el modelo
occidental", dijo Brown, invitado a presentar sus opiniones en el foro
económico mundial que se celebrará en Davos (Suiza) a fines de enero.



Según Brown, cinco de las ocho mayores empresas chinas de productos
electrónicos y tecnología aeroespacial, ya anunciaron su apuesta por la
energía eólica, pisándole así los talones al gigante estadounidense General
Electric.



Además, los chinos también "adoptaron normas de eficacia para el consumo de
combustible en automóviles", dijo Brown, al agregar que Pekín se interesa
cada vez más en la contaminación del aire y del agua.



El aumento de la explotación de fuentes de energía renovable deberá hacerse
con inteligencia, según Brown, para evitar la escasez de productos
alimenticios y el aumento de sus precios, en caso de que los agricultores
deban adoptar masivamente la producción de etanol, un biocarburante en base
a cereales, señaló como ejemplo.

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