lunes, 11 de diciembre de 2006

El rezago en ciencia y tecnología

El rezago en ciencia y tecnología


Contrariamente a lo que se cree en Washington y las grandes capitales
europeas, la mayor amenaza a América Latina no es la proliferación de
líderes populistas que despilfarran el dinero de sus países, sino el
creciente rezago de la región en educación, investigación y desarrollo.

A juzgar por un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
la región se está quedando atrás del resto del mundo en casi todas las
categorías de educación, ciencia y tecnología. En otras palabras, mientras
que el resto del mundo se mueve hacia la economía del conocimiento --en que
una patente de software suele ser más rentable que millones de toneladas de
materias primas-- y exportaciones de alto valor agregado, la mayoría de los
países latinoamericanos siguen dependiendo de la exportación de petróleo,
soya, y otros productos primarios.

El reporte del BID, titulado ''Educación, Ciencia y Tecnología en América
Latina y el Caribe'', incluye algunos datos alarmantes, que han pasado
prácticamente desapercibidos. Entre ellos:

• Los 32 países de América Latina y el Caribe juntos gastan $11,000 millones
al año en investigación y desarrollo de nuevos productos. Esto es menos de
lo que se invierte en un solo país asiático, Corea del Sur, donde se
destinan $12,000 millones anuales a este rubro.

• Brasil, el líder latinoamericano en investigación y desarrollo, invierte
cerca del 1 por ciento de su producto bruto en investigación y desarrollo.
Comparativamente, China, que tiene tasas de pobreza comparables o mayores a
las de muchos países de América Latina, dedica el 1.4 por ciento de su
producto bruto a la investigación y desarrollo.

• Mientras que la participación del sector privado en investigación y de-

sarrollo está creciendo dramáticamente en China y otros países asiáticos,
está cayendo en América Latina, donde la mayoría de la investigación es
pagada por el estado. Mientras en la China comunista el sector empresarial
paga el 61 por ciento de la investigación y desarrollo del país, en América
Latina el porcentaje en manos del sector privado es de sólo el 32 por
ciento, uno de los más bajos del mundo.

• Muchos países latinoamericanos ni siquiera realizan actividades de
investigación y el desarrollo. El 70 por ciento de la investigación y
desarrollo de la región es realizada por apenas tres países: Brasil (42 por
ciento), Argentina (20 por ciento) y México (11 por ciento).

• Aunque los países latinoamericanos están aumentando sus promedios de años
de escolaridad, la región se está quedando atrás en la calidad de la
educación que imparte, que es la principal prioridad de la educación en los
países industrializados, Asia y Europa. En los recientes exámenes
internacionales de PISA, los estudiantes de México obtuvieron un resultado
promedio de 385 puntos, mientras que los japoneses obtuvieron 534 puntos, y
los de Estados Unidos 483 puntos.

• Mientras que Japón registra casi 36,000 patentes en los Estados Unidos al
año, Corea del Sur alrededor de 3,000 y China 300, Brasil registra sólo 130,
México 84 y Argentina 62.

¿Por qué estos datos deberían ser motivo de alarma? Por qué, a pesar de los
altos precios del petróleo y otras materias primas, los países que producen
bienes de la economía del conocimiento o productos de alto valor agregado
producen más y mejores empleos que los que se dedican a vender materias
primas.

Como ejemplo, basta mencionar que según datos del Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos, los productores de maíz ganan apenas el 4
por ciento del precio de venta de una caja de cereal de maíz que se vende en
Estados Unidos. El 96 por ciento lo ganan quienes hacen la ingeniería
genética del maíz, o se encargan del procesamiento, empacado, distribución,
mercadotecnia y publicidad, entre otras cosas.

''El propósito de este informe (del BID) fue concientizar a la gente'', dice
Jan E. Boyer, un representante de los Estados Unidos en el directorio del
BID. ``No se le está dando suficiente atención a esto ni a nivel nacional,
ni regional, ni local''.

Es cierto que, si uno se fija en los principales temas de la agenda política
latinoamericana, la ciencia y tecnología brillan por su ausencia. Cuando los
candidatos presidenciales de México realizaron su primer debate televisado
para la elección del 2 de julio la semana pasada, hablaron de cinco temas,
incluyendo la política energética y el medio ambiente, pero no debatieron
sobre la educación, ciencia y tecnología.

Mi conclusión: Estados Unidos y Europa hacen bien en preocuparse por el
avance del populismo radical en América Latina. Pero los líderes populistas
generalmente suben y se desmoronan en cuestion de años, como ha
ocurrido --salvo pocas excepciones-- tantas veces en el pasado. En cambio,
lo que no se invierta hoy en educación, investigación y desarrollo va a
afectar a los países de la región por muchas décadas.

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