lunes, 11 de diciembre de 2006

El Hospital Pasteur y el sindicato

EL HOSPITAL PASTEUR Y EL SINDICATO



No nos mueve escribir este artículo por relaciones de amistad con el Director del Hospital Pasteur, el Dr. Ricardo Ayestarán,que es un hombre íntegro, gran profesional, muy o tal vez demasiado humano.

Nos impulsa escribir este artículo, el audaz y politizado tema de la impunidad sindical. Los sindicatos piensan que una vez que su partido llegara al poder, ellos llegaban al poder y así podían corregirlo que, desde su punto de vista, eran injusticias, promovidas por los "asquerosos" burgueses y dueños del poder durante 170 años.

El caso de éste Hospital, siempre fue tema de dicordias y problemas, junto al Maciel. Nunca tuvieron los presupuestos adecuados como para proveer de una asistencia adecuada y siempre hubo quejas.
Por ésta razón es que el gobierno nombró al Dr. Ayestarán, como sub-director, ya que , aparte de excelente médico, es especialista en organización hospitalaria. Es decir es un hombre que, básicamente su función, es poner órden en un sistema caótico y que los cometidos y funciones del Hospital se cumplan, debe hacer malabarismos con presupuestos demasiado ajustados para abajo, lidiar con un sindicato tradicionalmente combativo, y todavía hacer que el Hospital funcione.

La verdad es que no quisiera estar el los zaparos del Dr. Ayestarán: por un lado las presiones del gobierno, por otro las del sindicato y por otro las de la prensa, que como es habitual quieren que el entrevistado diga lo que no es cierto.

Aquí la verdad es que murieron dos personas por razones que son aún muy turbias, pero si la policía y la Justicia entendieron que había un responsable, es muy difícil que ambas instituciones se equivoquen, y es más me llama la atención de que la Justicia no haya dejado en libertad a esta enfermera, y que sí la haya encontrado culpable.

El delito de dicha persona es como mínimo mala praxis de su profesión; a un médico por el mismo delito, no sólo va preso sino que se le suspende el derecho de practicar la medicina.
Pero el Sindicato piensa la contario; piensan que son más justos que la Justicia, y salen de 11.00 a 11.30, a cortar la avenida 8 de Octubre, cantando "Mary es Inocente".
Si la Justicia la encontró culpable es porque no es inocente (Perogrullo dixit).

Los sindicatos se sienten dueños de todas las verdades, desacatan dictados de la Justicia con total impunidad y no hay un Ministerio del Interior que haga cumplir los fallos, ya que es su deber. Pasó con Dancotex, pasó con aquella curtiembre de Las Piedras, pasó con la toma del Ministerio de Economía y ahora le toca a la Salud.

Es curioso, y por lo tanto me llama muchísimo la atención, que este lamentable suceso de la muerte de dos personas en el Hospital Pasteur haya pasado justamente cuando la Directora del mismo está de licencia, y el Dr. Ayestarán, que es un funcionario de carrera del Ministerio, y no es militante del partido de gobierno, haya ocurrido justamente ahora.
Sé que el Dr. Ayestarán es un formidable organizador y es muy posible que al sindicato no le guste mucho que haya organización, también es muy posible que a la imputada le haya gustado menos aún que se hicieran las cosas como se deben hacer y no como se dice comunmente "a la bartola".
Sé también que los horarios son largos, las guardias nocturnas son bastante feas, pero alguien tiene que hacerlas y es por eso que se hacen rotativas. Y no es de recibo que sólo los funcionarios de la salud tengan ése régimen de trabajo, también lo tienen casi todo el personal, y me incluyo, de la industria que aún sobrevive. Y no trabajamos 6 horas, trabajamos 8 y extras; y cuando toca hacer los turnos nocturnos nadie se queja: hay que hacerlos y basta, ya está!!.

El clima de conflictividad que vive hoy el Hospital Pasteur, no es culpa ni del gobierno, ni de la Dirección del Hospital, es culpa de un sindicato que defiende a una convicta de asesinato. Esto ya es el colmo, en cualquier momento vamos a ver que se crea el Sindicato de Familiares de Presos del Comcar y de Libertad y harán manifestaciones para que suelten a todos los que están encerrados porque son unos santos varones que está allí por equivocación.

Lo que los sindicatos no ven es que este tipo de actitudes políticas los desacreditan frente a los ojos del pueblo, y si el sindicato tuviese razón, y por alguna de esas casualidades del destino esta enfermera no fue la culpable, entonces ¿quién fue?......seguramente dirán que alguien de afuera con los suficientes conocimientos médicos como para cambiar vías, meterle oxígeno en el sistema sanguíneo a uno y la comida a otro. Esta hipótesis me parece la más remota, ya que aparte de los conocimientos médicos necesarios se requiere de tiempo y de un buen conocimiento del sitio.

"Tirarle los galgos", a la dirección del Hospital me parece un error garrafal, más le vale al sindicato que cuide de sus intereses, que son muchos y entre ellos el de evaluar la capacidad técnica de sus miembros, y si no son idóneos para el cargo deben de informarlo inmediatamente.
Que el sindicato luche por mejoras salariales, por mejoras en el ámbito laboral, por mejor relacionamiento con la Dirección está bien, pero también está bien que no ampare errores, que denuncie a los que no están capacitados para el cargo que tienen. Cuando hagan ésto la ciudadanía no sólo les va a tener más respeto, sino que los va a apoyar.

Porque, pongámonos una mano en el corazón y seamos al menos sinceros con nostros mismos, ¿quién cree realmente que mantener un conflicto en defensa de una convicta de asesinato es algo serio, es algo por lo que se debe luchar?
No fue ni el Gobierno, ni la Dirección del Hospital ni la Policía quién laudó, fue la Justicia .
Es decir entonces que si no nos convienen los dictados de la Justicia, los dejamos de lado y podemos hacer lo que querramos.

Y una pregunta final, ¿si el imputado hubiese sido el Dr. Ayestarán, el sindicato se hubiese preocupado tanto por él?. De seguro que no, hubiesen hecho algún paro para festejar que el Director era el culpable. Lamentable, muy lamentable, la conducta de los sindicatos, su discurso, sus formas de lucha y sobre todo su mentalidad atrasada medio siglo.

sf

Alvaro Kröger

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