lunes, 11 de diciembre de 2006

Es el momento: Biocombustibles ¡¡YA!!

ES EL MOMENTO : BIOCOMBUSTIBLES ¡¡YA!!
(A LA ATENCION DE A.N.C.A.P.)




En diciembre de 1998, el petróleo se cotizaba a 9,10 dólares el barril; anoche (13/4/06) el barril se cotizó a 70 dólares el barril, un aumento del 780%. A este precio se valorizan las energías sustitutas; esto ocurre cuando al mismo tiempo se observa un aumento en las preocupaciones ambientales.

Hasta hace poco, salvar la brecha entre los precios de los combustibles fósiles y los costos de la bioenergía era una limitación para estas alternativas. Pero a estos precios del petróleo habrá que rehacer muchas cuentas. Señalemos además que es necesario tener cuidado cuando se comparan financieramente los biocombustibles con los combustibles fósiles, porque usualmente no se contemplan los costos y beneficios socio—económicos y medioambientales (es decir, las externalidades). Si los precios del petróleo continúan altos, los programas sobre biocombustibles tendrán buenas posibilidades de tornarse financieramente viables sin apoyo sostenido por parte de los gobiernos.

Los biocombustibles están despertando un creciente interés a nivel mundial. Los países industrializados ven en los biocombustibles una manera de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes del sector transporte y diversificar las fuentes de energía. Los países en desarrollo los ven como una forma de estimular el desarrollo rural, crear puestos de trabajo y ahorrar divisas. Estos temas han llevado a que muchos países consideren programas de biocombustibles. Canadá, Colombia, la Unión Europea, India, Tailandia, y Estados Unidos han fijado nuevos objetivos, algunos de carácter obligatorio, para aumentar la participación de biocombustibles en el transporte. En Brasil, después de un período de disminución en el consumo de etanol, los vehículos de combustible flexible —capaces de funcionar con porcentajes variables de etanol— están impulsando su demanda.

Es importante reconocer que los programas de biocombustibles han sido promovidos en gran medida por intereses agroindustriales. En Estados Unidos y la Unión Europea, la industria de biocombustibles está fuertemente vinculada con el apoyo del gobierno a sus productores agrícolas. Las dificultades financieras que enfrentan los productores de azúcar son el principal impulsor en Australia. El Programa Nacional de Alcohol establecido en Brasil en la década del 70 estuvo estimulado por la sobrecapacidad de la industria azucarera. Los excedentes en la producción de azúcar y un incremento en la producción de melaza impulsaron el programa de etanol en India.

El etanol y el biodiesel son los biocombustibles principales utilizados en el sector transporte. El bioetanol tiene una historia más larga y un mercado más amplio que el biodiesel. El mercado más grande de biocombustibles en el mundo es Brasil, donde el etanol se elabora con caña de azúcar. El segundo mercado más grande de etanol es Estados Unidos, donde la mayor parte se elabora a partir del maíz. El tamaño de ambos mercados (brasileño y estadounidense) es casi equiparable, pero el etanol representa solo el 3 por ciento del mercado nafta—etanol en Estados Unidos mientras que en Brasil representa más del 40 por ciento. Si bien está creciendo rápidamente, el mercado de biodiesel a nivel mundial es más pequeño, siendo la Unión Europea el productor mundial más grande, produciendo biodiesel principalmente de semillas de colza. La soja es la principal materia prima para la elaboración de biodiesel en Estados Unidos. El etanol derivado de la caña de azúcar proveniente de la región centro—sur de Brasil es el biocombustible más económico, ya que comienza a ser financieramente rentable cuando el precio del petróleo supera los 35 dólares el barril.

Dado que los vehículos contribuyen sustancialmente a la pobre calidad del aire en las ciudades y en algunos casos del agua, los biocombustibles pueden resultar preferibles frente a los combustibles derivados del petróleo desde el punto de vista del medio ambiente. Los biocombustibles tienen la ventaja adicional de ser libres en sulfuro. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos indicó que el uso de una mezcla de diesel que contenía un 20 por ciento de biodiesel redujo las emisiones de partículas, hidrocarbono y monóxido de carbono en un 10, 21 y 11 por ciento respectivamente, aunque aumentó las emisiones de óxido de nitrógeno en un 2 por ciento.

Por el Mecanismo de Desarrollo Limpio los países en desarrollo pueden vender créditos de carbono a países que tienen compromisos para reducir sus emisiones. Con precios del carbono entre 3 y 20 dólares por tonelada de dióxido de carbono, los biocombustibles pueden generar entre 0,005 y 0,03 dólares por litro en el mercado de certificados de carbono. Los programas de certificación de carbono permiten establecer el impacto neto de los sistemas de biomasa sobre las emisiones y asegurar que las tecnologías de biomasa ahorren en la emisión de carbono comparado con el combustible fósil. Lo positivo ahora es que el mercado de los "bonos verdes" de un valor monetario a las "externalidades".

Dado que la materia prima que se usa para la producción comercial de biocombustibles proviene de cultivos agrícolas, ninguna discusión sobre programas de biocombustibles será completa si no se abordan las graves distorsiones en los mercados agrícolas (subsidios internos, falta de acceso al mercado y subsidios a las exportaciones). Estas distorsiones, así como su eliminación, pueden tener considerables efectos sobre la industria de los biocombustibles. Además, será necesario evitar que estas distorsiones se extiendan al comercio internacional de biocombustibles.

Dado que ningún país ha podido lanzar una industria local de biocombustibles sin un apoyo activo del estado, resulta importante llevar a cabo un adecuado análisis económico para determinar los costos y beneficios "totales" derivados de los biocombustibles. En este análisis es esencial valuar los costos y beneficios de reducir la contaminación del aire, disminuir la emisión de los gases de efecto invernadero, mejorar la calidad del agua y del suelo y beneficiar la biodiversidad. El balance neto entre costos y beneficios de los productos de biomasa comparados con alternativas de combustible fósil depende fundamentalmente en cómo se valúen estas externalidades. La bioenergía representa una fuente de energía renovable con cero o baja emisión de dióxido de carbono en comparación con los combustibles fósiles; por eso puede ayudar a evitar el creciente deterioro del medio ambiente.

Alvaro Kröger

Energías alternativas

ENERGÍAS ALTERNATIVAS,SUSTENTABLES Y LIMPIAS

El tema de los tipos de energías alternativas, sustentables y limpias, es un tema muy nuevo. Estamos acostumbrados a la facilidad del petróleo, la infraestructura mundial está adecuada al consumo del petróleo.
Pero el petróleo es un recurso natural finito y no es limpio; lo que sí es fácil de extraer y refinar, pero cada vez las dificultades de extracción y refinación se están haciendo más complejas. Yacimientos muchísimos más profundos; petróleos cada vez más asfálticos.

Un país como el nuestro que depende el 100% de la importación de petróleo, debe indefectiblemente, hacer lo que se llama una "matriz energética".
La matriz energética es más complicado que tener una refinería vetusta, un feudo intocable, dentro de un país libre y democrático.
La matriz energética implica abrir la cerrada mente de los técnicos a cargo del suministro de energía al país, sacarlos de sus cómodas oficinas y ponerlos a trabajar.

Afortunadamente nuestro país tiene varias formas de "hacer" energía, siempre y cuando el Estado no se meta con su afán monopolista y deje a los privados hacer su negocio. Por suerte UTE está comprendiendo el tema y va a empezar a comprar energía excedente de plantas que se fabrican su propia energía.

Existe una cierta tendencia en nuestros gobernantes y también en el pueblo de que el Estado debe ser el factotum de todo aquello que se defina como estratégico o que eventualmente pueda hacernos perder nuestra soberanía.
Si de soberanía hablamos, la perdimos cuando los argentinos cortaron los puentes y aquí no hubo nadie que fuese lo suficientemente fuerte como para parar el asunto.
Hay muy pocas cosas dentro de un país que debe manejar el Estado: la seguridad ciudadana, la seguridad de nuestra soberanía y la recaudación de impuestos.
Todo lo demás lo pueden hacer los privados muchísimo mejor que el Estado.

La matriz energética se integra por:

Petróleo: Producto que tiende a desaparecer y que antes, mucho antes, que ocurra debemos tener las energías alternativas a punto. Por el momento tenemos a la Central Batlle, y a la famosa y discutidísima central de respaldo de punta del Tigre, que funcionará a gas-oil, ya que gas no viene de la Argentina. En varias ciudades grandes del interior de la República tienen generadores a gas-oil para respaldar las horas pico de consumo.
Debemos recalcar que el país gasta anualmente entre un mínimo de 900.000 toneladas a un máximo de 1.350.000 de gas-oil.

Energías alternativas,sustentables y limpias

Centrales hidroeléctricas: Quedan dos puntos en los grandes ríos como para hacer centrales hidroleéctricas, pero existen cientos de lugares que se pueden instalar turbinas del tipo Kaplan, muy baratas , de gran eficiencia y de mínimo mantenimiento. Cualquier particular que quiera tener su propia energía teniendo un embalse o una caída mayor a los 2 metros, ya tiene energía propia y su excedente se lo podría vender a UTE.

Parques eólicos: En una propaganda del gobierno que vimos ayer, se hacía referencia al aprovechamiento de la energía del viento. En Holanda los parque eólicos están en el medio del mar y no molestan a nadie. Aquí se están discutiendo aún dónde se ponen, cómo se ponen,
la solución es la holandesa: al mar: allí podrá quejarse la fauna ictícola por el ruido que hacen.

Energía de las mareas: Esta es una nueva técnica que se está desarrollando principalmente en Francia, pero aún no tiene un futuro muy claro.

Energía solar: Le energía solar es un tipo de energía, que si bien la instalación de los equipos es un poco cara aún, es la más segura de todas. Amanece todos los días. Las celdas actuales son unas 500 veces más eficientes de las de 10 años atrás y se puede acumular energía los días nublados sin problema alguno.

Energía Nuclear: Mala palabra para muchos, excelente palabra para los que sabemos que una central nuclear bien mantenida y con el equipo de operarios debidamente entrenados es la energía más barata. Son construcciones caras y llevan mucho tiempo construírlas, pero se pagan en poquísimos años, y no se depende de la lluvia, ni del viento, ni de nada más que de un equipo de profesionales responsables.

Energía de la biomasa: A raíz de la instalación de las pasteras de celulosa habrá en Uruguay una gran cantidad de biomasa para aprovechar. Se lo puede hacer con pequeños equipos generadores de vapor que accionen turbinas de 3 etapas, y el agua caliente de la descarga de la tercera etapa puede ser vendida a la población.ésta experiencia se esta haciendo en éste momento en una pequeña ciudad italiana en las estribaciones de los Alpes y es autosuficiente con respecto a electricidad, agua caliente para uso humano y para calefacción.

Energía de los biocombustibles: Nuestro país, tiene afortunadamente, un grupo humano que se dedica a la agricultura. Ancap ya lanzó su proyecto sucro-alcoholero, y hay grupos de personas que hacen biodiesel para sus máquinas. Concretamente hay tres de nuestros articulistas que tienen planificada la instalación de una fábrica de biodiesel, esté o no pronta la ley que tiene la Cámara de Diputados (ingresada el 26 de abril del 2006) y que duerme el sueño de los justos. Dicha ley es una reglamentación acorde con el esquema político de la actual administración de una ley del Dr. Batlle del año 2002.
Todo aquel fruto o producto que tenga ácidos grasos es suceptible de transformarse en biodiesel, y aquí hay muchos.
Lo que no hay es voluntad política para hacerlo. El mercado está ávido de este combustible y el gobierno mira para otro lado.

Hidrógeno: El combustible del futuro. Por el momento la tecnología no está lo suficientemente desarrollada como para hacer del Hidrógeno un combustible seguro, pero en los próximos 20 años veremos a los actuales "nafteros", consumiendo hidrógeno.

Híbridos: Es una solución paliativa a los problemas de contaminación. Son vehículos en los cuales un motor convencional de 4 tiempos carga una baterías y dicho vehículo es implulsado por energía eléctrica; o en caso de requerir mucha potencia se pone en funcionamiento automáticamente el motor convencional.

Dentro de las cosas que nosotros podemos hacer ya es la inclusión dentro del mercado automotor e industrial las alcohonaftas y el biodiesel. Son productos que están ya muy estudiados y que no se han lanzado aún por problemas políticos más que por problemas técnicos.
Las alcohonaftas son monopolio de Ancap, pero el biodiesel es un producto que lo haremos los particulares siguiendo un estricto control en base a dos normas: una es la ISO9000:2001, para todos los aspectos de trazabilidad, seguridad en la producción y en la salud del personal, controles químicos de materias primas , productos intermedios y productos terminados, así como también en todo los aspectos administrativos.
Y la otra norma que se usará es la Unit 1100, que es un conjunto de 27 análisis de diferentes parámetros que debe cumplir el biodiesel para poder salir al mercado.

las experiencias que se han hecho en nuestro país, lamentablemente, no han sido muy felices porque han sido realizadas por gente con muchísimo entusiasmo, pero desconociendo un proceso químico complejo: el biodiesel no es una mezcla de dos o más productos químicos; el biodiesel es el producto de una reacción química no muy complicada pero compleja por la cantidad de factores que hay que tener en cuenta para hacerlo.
Un Internet le pueden dar la receta para hacerlo, pero es del tipo de Doña Petrona: "ponga una taza de aceite, un chorrito de esto , una pizquita de aquello, y bátalo hasta que esté pronto". Seguir ésta metodología es el camino seguro al fracaso, y como consecuencia de ello el desprestigio de un nobilísimo producto, que nos puede sacar del estancamiento econnómico, que puede activar el agro, que puede frenar la migración de los jóvenes hacia la ciudad, y por sobre todas las cosas, que no deberemos depender de los caprichos de alguien para el precio de nuestros productos.
La humanidad hoy está emitiendo 71.600 toneladas diarias de CO2 a la atmósfera. La ONU tiene un programa en el cual paga lo que se denominan "bonos de carbono": estos bonos son papeles negociables que son emitidos y entregados a los responsables de la disminución de las toneladas de CO2 emitidas. Cada bono es de unos U$S20.....haga la cuenta, querido lector.

Alvaro Kröger

Energía nuclear

Energía nuclear. ¿Una alternativa frente al cambio climático?







A sus 85 años de edad, James Lovelock, padre de la hipótesis Gaia –una especie de ecologismo místico según el cual la Tierra funcionaria como un ser vivo del que los humanos no somos sino una parte mínima, casi un parásito– ha roto una lanza a favor de la energía nuclear en un reciente artículo, donde ruega a sus “amigos del movimiento [ecologista] que abandonen su equivocada objeción a la energía nuclear”.

El punto de partida de Lovelock es que “la civilización está en peligro inminente” porque “el calentamiento del planeta se está acelerando y casi no queda tiempo de actuar”. Aún cuando Lovelock no menciona la causa última de este calentamiento, sí lo atribuye a los gases invernadero generados por la masiva utilización de combustible fósiles, afirmando que “incluso si abandonáramos todos los combustibles fósiles inmediatamente, las consecuencias de lo que ya hemos hecho durarían 1.000 años”. En cuanto a las alternativas, para Lovelock “no hay posibilidad de que las fuentes renovables, viento, mareas y corrientes de agua, consigan proporcionar energía suficiente y a tiempo”. Y en estas condiciones, “sólo hay una fuente inmediatamente disponible que no provoque calentamiento planetario, y ésa es la energía nuclear” que, según él permitiría continuar con nuestra civilización, es decir, con nuestro consumo energético.

Según él, “la energía nuclear [ya] ha demostrado ser la más segura de todas las fuentes de energía,” y por tanto no deberíamos dejarnos asustar “por los diminutos riesgos estadísticos de cáncer provocados por las radiaciones,” ya que después de todo “casi la tercera parte de todos nosotros morirá de cáncer, principalmente porque respiramos un aire cargado con un cancerígeno que todo lo invade: el oxígeno”. Es decir, puesto que tarde o temprano muchos moriremos porque no tenemos más remedio que respirar, cualquier riesgo añadido es irrelevante.

El error de algunos ecologistas consiste, según Lovelock, en preocuparse más “por las amenazas a las personas que por las amenazas a la Tierra,” y en no “distinguir entre las cosas que son directamente dañinas a las personas de las que lo son indirectamente por dañar a nuestro habitat”. La energía nuclear, por ejemplo, “aunque es potencialmente dañina para las personas, representa un peligro nimio para el planeta. Los ecosistemas naturales pueden soportar niveles de radiación continuos que serían intolerables en una ciudad”. Ello explicaría, por ejemplo, que “la zona que rodea la central de Chernobyl, y que fue evacuada por su peligroso nivel de radiación, tenga ahora una vida salvaje mucho más rica que la de áreas cercanas” –no queda claro si por el propio efecto de la radiación o simplemente por la despoblación humana. Dada esta experiencia, Lovelock llega incluso a sugerir que el problema de los residuos nucleares (que él llama “cenizas” nucleares) podría resolverse fácilmente convirtiéndolos en “guardianes incorruptibles de los más bellos lugares de la Tierra”. “¿Quién se atrevería a desforestar un bosque que fuera depósito de residuos nucleares?”, se pregunta.

Es evidente que Lovelock no cae en el error que adjudica a los ecologistas, ya que para él no hay ningún problema en ir haciendo inhabitables durante milenios “los más bellos lugares de la Tierra” y todo lo que les rodea: la supervivencia de Gaia, aunque radioactiva, está por encima de las amenazas a las personas. Por otra parte, la vida “empezó hace unos cuatro mil millones de años bajo condiciones de radioactividad mucho más intensas que las que ahora preocupan a ciertos ecologistas,” y con una atmósfera sin “oxígeno ni ozono que filtrara la radiación ultravioleta”. Es decir, después de todo la radiación nuclear no debe ser tan mala, por mucho que resulte maligna para el hombre, y, en última instancia, bastaría con volver a esperar otros cuatro mil millones de años para que Gaia volviera a generar de nuevo la vida, esta vez quizás una vida más resistente a la radiación.

No merece la pena discutir tamaños sinsentidos ni enzarzarse en debates místicos sobre si lo primordial es mantener Gaia o la vida humana; o sobre qué más da estar sometidos a “diminutos riesgos estadísticos” [sic] adicionales si vivimos de respirar oxígeno, que si hemos de creer a Lovelock es un cancerígeno que provocará la muerte a una tercera parte de todos nosotros; o sobre si la solución al problema de los residuos consiste en esparcirlos para que así el hombre no pueda acceder a buena parte del planeta; o si la radioactividad jugó o no un papel primordial en el desarrollo de la vida. Vayamos, sin embargo, al meollo de la cuestión: ¿Puede ser la energía nuclear la solución al efecto invernadero y/o a la cima de producción de combustibles fòsiles?

¿Es la energía nuclear la solución?

De la exposición de Lovelock cabe deducir que bastaría con eliminar todas las trabas a la energía nuclear para resolver los problemas derivados de los combustibles fósiles y poder así mantener nuestro consumo energético. Sólo la miopía de la mayoría de los ecologistas obstaculizaría esta solución. Estas afirmaciones forzosamente descansan sobre varias premisas:

1) Es posible satisfacer las necesidades energéticas actuales y futuras de nuestra civilización industrial construyendo suficientes centrales nucleares, y sin contribuir al efecto invernadero. 2) Hay suficiente combustible nuclear en la Tierra como para que pueda amortizarse esta transición, y su extracción puede realizarse sin generar CO2. 3) Una central nuclear da un saldo positivo de energía a lo largo de su vida util. 4) Es posible construir estas centrales con niveles de seguridad que eviten accidentes graves, y resolviendo el problema de los residuos de forma tal que el mundo siga siendo habitable.

Analicemos estas premisas...

En la actualidad hay en el mundo unas 450 centrales nucleares que producen el 12% de toda la electricidad que se consume, lo cual equivale al 5% de toda la energía utilizada. Por tanto, sin considerar incrementos de demanda, para producir toda la energía eléctrica que el mundo consume hoy habría que construir unas 3.600 centrales adicionales, que pudieran cubrir cerca del 40% de toda la energía que consumimos.

Teniendo en cuenta que se tarda unos 10 años en construir una central nuclear, que se tardaron más de 15 años en construir las 450 centrales actuales, tardaríamos 120 años en construir las 3.600 nuevas centrales. Incluso suponiendo que duplicáramos la máxima capacidad que tuvimos, no podríamos terminar la construcción antes de 60 años.

Y esto solventaría sólo el 40% de la energía que consumimos hoy. ¿Cómo se generaría el 60% restante sin contribuir al efecto invernadero? ¿Podemos sustituir el petróleo que usamos para transporte por energía eléctrica de origen nuclear? Del total de energía consumida, el 40% se destina a transporte. Aún suponiendo que fuéramos capaces de sustituir en unos años todos los motores de combustión por motores y acumuladores eléctricos o de hidrógeno, y que pudiéramos reconvertir toda la infraestructura de aprovisionamiento de combustible a electricidad o hidrógeno (algo de por sí faraónico), necesitaríamos construir otras 3.600 centrales adicionales para producir la electricidad necesaria para alimentar a nuestros nuevos vehículos.

Incluso suponiendo que el mundo dejara de crecer, para mantener los consumos energéticos actuales de electricidad y transporte a base de energía eléctrica de origen nuclear, habría que construir unas 7.200 centrales nucleares, lo cual supone una inversión de unos 20 billones de dólares (2 veces el PIB de EEUU).

No parece un proyecto muy realista, y aún así en la transición generaríamos una cantidad de CO2 equivalente a la que producimos ahora en 10 años. Cualquiera que quiera plantear seriamente la alternativa nuclear deberá responder a estos interrogantes. Lovelock no lo hace.

Aún en el supuesto de que lográramos construir estas centrales nucleares, ¿de dónde saldría el uranio para alimentarlas? Según David Goodstein, en el mejor de los casos, las reservas conocidas de uranio se estiman en unos 25 años de consumo actual. Es posible que sean mayores, pero si multiplicáramos por 15 el número de centrales nucleares y quisiéramos asegurarnos combustible para por lo menos los 50-70 años de vida útil de una central, tendríamos que conseguir multiplicar por 30 las reservas actuales. Algo que tampoco parece fácil.

Hay quienes proponen pasar a reactores de plutonio para asegurar combustible prácticamente ilimitado, ya que en los reactores actuales se genera este elemento como residuo. Pero el plutonio es extremadamente tóxico, requiere sodio líquido para la refrigeración de los reactores y sólo existen en régimen experimental e incrementan notablemente todos los problemas de seguridad. Ni siquiera existe una tecnología actual que pueda aplicarse en pocos años.

El desarrollo de cualquier fuente energética consume a su vez energía. Dejando a un lado casos muy especiales, como el de las pilas eléctricas convencionales, una fuente de energía que consuma más energía en su desarrollo que la que luego genera es inservible. Lo que de verdad importa es la Energía Neta que proporciona una fuente energética. El petróleo, por ejemplo, ha sido una fuente muy eficiente en este sentido porque hasta hace poco se gastaba sólo un barril de petróleo para extraer otros 40 barriles más.

En el caso de una central nuclear, hay que considerar toda la energía consumida en su construcción, en el minado y procesado de uranio, en su desmantelamiento y en la gestión de todos sus residuos. Aún cuando no hay estudios serios sobre esta cuestión, es muy probable que la Energía Neta producida no sea demasiado importante, sobre todo si se contabilizan los costes de gestión de unos residuos que mantienen su peligrosidad durante miles de años. Por mucho que a los efectos de las compañías eléctricas estos costes se “externalicen” cargándolos al sector público, a nivel social hay que tenerlos en cuenta a la hora de valorar la rentabilidad total de una central nuclear. Los defensores de la alternativa nuclear deben calcular el saldo neto de energía que produce una central para que socialmente podamos decidir si este saldo compensa los riesgos de seguridad y de residuos que la sociedad asume.

Conclusión

A menos que estén de acuerdo con Lovelock en utilizar los residuos nucleares como elemento de disuasión para mantener determinadas zonas de la Tierra libres de presencia humana, los defensores de la alternativa nuclear deberán proponer también la forma y el lugar dónde ubicar la gran cantidad de residuos que se generarían caso de que prosperara su propuesta. Asimismo, deberán contabilizar los costes necesarios para asegurar un nivel de seguridad socialmente aceptable, tanto durante el período operativo como en el desmantelamiento y almacenamiento de residuos, e incluir estos costes en los correspondientes análisis de coste-beneficio de sus propuestas.

Todos somos conscientes del peligro que representan las crecientes emisiones de CO2 para el equilibrio termodinámico del planeta, y de la necesidad de pasar a otros modelos energéticos sostenibles. Incluso algunos podríamos llegar a aceptar que la energía nuclear tenga que jugar cierto papel en la etapa de transición hacia este nuevo modelo. Pero lo que no podemos aceptar es que se pretenda que todo puede seguir igual y que se utilice el espejismo nuclear para retrasar, y por tanto hacer más penoso todavía, lo inevitable: la demolición del fetiche del crecimiento económico y demográfico, y la transición hacia fuentes de energía y modos de vida realmente sostenibles.


Notas

Marcel Coderch es Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Barcelona, Master y Doctor por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Energía nuclear para uso civil

ENERGÍA NUCLEAR PARA USO CIVIL

Hace un par de semanas charlábamos el Dr. Ayestarán, el Ing. Caggiani y yo sobre el uso civil de la energía nuclear. Para los profanos y los ambientalistas fanáticos hablar de reactores nucleares es como idolatrar al diablo frente a un católico.
La energía nuclear, al contrario de lo que todo el mundo piensa, es la fuente de energía menos contaminante que existe, siempre y cuando la planta se ajuste a un protocolo de mantenimiento y esté a cargo de gente responsable.
El común de las personas identifica la energía nuclear con Hiroshima, Nagasaki y Chernobyl. En ese punto hay que aclarar dos dosas: en Hiroshima y Nagasaki fueron actos de guerra y Chernobyl fue un desastre por la incompetente burocracia soviética. Me dirán que también hubo un accidente nuclear en Five Islands en USA: este caso también fue por incompetencia de los operadores y se pudo solucionar a los pocos minutos.
Téngase en cuenta que Montevideo está más cerca de las centrales nucleares argentinas Atucha I y Atucha II que todavía no está en marcha porque los "buenos hermanos" no les pagaron a los alemanes que la construían, que la ciudad de Artigas.
Los argentinos van a seguir la construcción de Atucha II ellos, así que aprontémonos para un desastre nuclear.....
El funcionamiento de una central nuclear para la generación de energía eléctrica es muy simple: el núcleo, dónde se produce la fusión es enfriado por agua que se transforma en vapor, que mueve turbinas de 3 etapas y se condensa volviendo al circuito. Generalmente esa agua está contaminada y es por ello que se mantiene un circuito cerrado.
La capacidad de producción de una planta nuclear se regula introduciendo barras de bario y sacando las de uranio.
La vida útil de una planta nuclear y el suministro de combustible son increíblemente largos. En el caso del combustible nuclear dura decenas de años y la planta, bien diseñada y bien mantenida también dura muchísimos años.
Frente a los anuales problemas energéticos que sufrimos, y al posible corte de suministro de energía por parte de Argentina parece lógico que se piense en una planta de este tipo en lugar de instalar en Punta del Tigre una planta de doble ciclo (es decir que puede funcionar a gas o a gas-oil) y que es derivada de los motores a reacción de los aviones. El costo de la energía eléctrica generada por esta planta será mounstrosamente caro, ya que, como no hay gas, se hará funcionar a gas-oil.
Una planta nuclear para producción de energía eléctrica nos producirá enormes beneficios: podríamos sacar de servicio las viejas calderas de la Central Batlle que consumen fuel-oil; podríamos dejar como respaldo ese engendro de Punta del Tigre y dejar las represas trabajando sin tener que pensar en construír otras, como se piensa hoy.
Además hay una ventaja adicional: Botnia, ENCE y Stora-Ence no construirán aquí las papeleras, sino sólo las pasteras, porque no hay un suministro seguro de energía eléctrica. Si aseguramos el suministro éstas empresas instalarán aquí las papeleras ya que es más barato hacer el papel al lado de las pasteras y no andar fleteando agua.
Así que el tema del suministro seguro y constante de energía eléctrica, ya deja de ser un tema de restricciones domiciliarias para ser un tema de estrategia de desarrollo económico, que implica el bienestar de todos los uruguayos.
Es obvio que tanto Argentina como Brasil van se van a oponer a pesar de que ellos tienen plantas de energía nuclear, pero como están en la tesitura de mantener a los vecinos chicos en la pobreza y el subdesarrollo, van a patear....pero ya estamos acostumbrados.
El desembolso del Estado podría ser "0" ya que si se hace una licitación pública internacional y se hace una concesión por 30 o 50 años, la planta seguramente la construiría por un privado y éste le vendería la energía a UTE, si el monopolio de ésta no cae; y si cae podrá vender su energía a quién se la compre.
Sé que esta idea le va a caer muy mal a muchos, unos por el uso de la energía nuclear, a otros por sacarle a UTE el ridículo monopolio de la producción, trasmisión y suministro de energía eléctrica.
La mala prensa que tiene el uso de la energía nuclear viene por el mal uso que le han dado algunos países, que han hecho reactores combinados, para enriquecer uranio o usar directamente plutonio que es un combustible de uso militar. Aparte del caso de Chernobyl, que fue una burrada de la burocracia soviética ya que el jefe de la planta que estaba de guardia no se animó a despertar a su superior en Moscú un domingo de mañana. Si este hombre hubiese tenido sus atributos másculinos en su lógica posición, hubiese mandado a retirar los cartuchos de uranio y poner los de bario. Para cuando obtuvieron la autorización ya el reactor estaba fuera de control y lo sigue estando bajo miles de toneladas de cemento; y lo estará cientos de años más.
Las compañías como Siemmens, General Electric, Westinghouse y varias más han construído cientos de plantas que están funcionando normalmente y en el primer mundo pocos se preocupan si la electricidad que usan proviene de una central nuclear.
Toda la flota de portaaviones de USA tiene como fuente de energía una central nuclear y nunca ha pasado ningún accidente.
Los peligros que encierra la energía nuclear, no es ella en sí misma, es el uso que se le dá y el control internacional que debe de haber. Si unos monos drogados con Kalishnikov cargadas en las manos, como los iraníes lo pueden hacer, porque nosotros, que somos una democracio , no?.
Además en el supuesto caso de que sea el Estado quien maneje la energía nuclear (esperemos que no), el costo para la sociedad no sería mayor a las turbinas de Punta del Tigre más unos meses de funcionamiento.
La sociedad uruguaya tiene que demostrar no sólo ingenio y valentía para lo que queremos hacer, sino una fuerte dosis de imaginación para salir de dónde estamos. Con el Estado no podemos contar, porque es axiomáticamente ineficiente e incapaz de aportar una idea coherente (ergo, instalar ese engendro en Punta del Tigre). El Estado tiene que limitarse a la salud,a la educación y básicamente a la seguridad. Lo demás lo pueden hacer infinitamente mejor los privados.
Si hay un 80% de uruguayos convencidos de que hay que instalar las pasteras y un 7% que no dá una opinión favorable o desfavorable hay casi un 90% de ciudadanos que están dispuestos a ir para adelante, que quieren salir del estancamiento y de la mediocridad. El Estado y el poder político tienen que darse cuenta que es muchísima gente la que quiere mejorar y ellos no pueden ser el lastre que lo impida.
Si, como decíamos un poco antes, las pasteras necesitan un suministro constante y fiable de energía eléctrica, pues démosle la energía para que se construyan AQUI las papeleras. Y si el día de mañana viene un inversionista que está en la misma situación sobre el suministro de energía eléctrica, pues que la tenga.
Y pongámonos a pensar seriamente; en la década del '50 de contruyó la primera central nuclear para uso civil, ya han pasado casi 60 años y hay cientos de plantas funcionando y sólo hubo algunos accidentes (la mayoría sin consecuencias) y uno grande que no fue culpa de la planta, ni de la energía: fue culpa de una burocracia amenazante.

Alvaro Kröger

Electrónica

Electrónica
Innovación en el Diseño de Memoria Puede Conducir a Ordenadores Más Rápidos


Un equipo de científicos ha perfeccionado anillos infinitesimales para
lograr una memoria magnética rápida, fiable y eficiente.

Imagine una computadora que no pierde datos incluso durante una interrupción
repentina de energía, o una unidad de disco duro de tamaño comparable al de
una moneda que podría almacenar 100 ó más películas.

La memoria magnética de acceso aleatorio, o MRAM, podría hacer esto posible,
y además ofrecer muchas otras ventajas. Ésta podría, por ejemplo, trabajar a
mucha mayor velocidad que la memoria convencional, consumiendo un 99 por
ciento menos de energía. El desafío actual, sin embargo, es el diseño de una
forma rápida, segura y barata de construir celdas de memoria magnética
densamente empaquetadas y estables.

Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins ha propuesto una
posible solución: diminutos anillos de níquel o cobalto con forma irregular,
que pueden servir como celdas de memoria. Estos "nanoanillos" pueden
almacenar una gran cantidad de información. También son inmunes al problema
de los campos magnéticos "perdidos", los cuales son campos que "escapan" de
otros tipos de fuentes magnéticas, interfiriendo con dispositivos magnéticos
adyacentes a ellos.

Los nanoanillos son sumamente pequeños, con un diámetro de aproximadamente
100 nanómetros. Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro. Un solo
cabello humano podría albergar 1 millón de anillos de este tamaño.

El diseño asimétrico permite que la mayoría de los nanoanillos alcancen el
llamado "estado vórtice", lo que indica que no tendrán, en absoluto, campos
perdidos. Sin campos perdidos con los que lidiar, estos nanoanillos se
comportan como vecinos tranquilos que no molestan a los demás, por lo que
pueden ser empaquetados con una densidad extrema. Como resultado, la
cantidad de información que puede almacenarse en un área determinada aumenta
considerablemente.

En un estudio anterior, los investigadores encontraron que los nanoanillos
simétricos de 100 nanómetros sólo tienen alrededor de un 40 por ciento de
probabilidad de alcanzar el estado vórtice. Pero los nanoanillos asimétricos
tienen entre un 40 y un 100 por ciento de probabilidad de alcanzar dicho
estado. Esta probabilidad puede controlarse utilizando la dirección del
campo magnético.

Elecciones en Bolivia

Las elecciones a desarrollarse en Bolivia, en diciembre 2005, han
generado gran atención regional e internacional por ser el subproducto de ya
casi un lustro de fuerte inestabilidad y violencia políticas. En éste
sentido, en un clima regional signado por el ascendente
influjo del eje Venezuela-Cuba( como era de esperar), escenarios de
inestabilidad en Ecuador, Perú
y una previsible escalada de violencia en Colombia frente a las elecciones
presidenciales del 2006, el escenario boliviano es visto como un campo de
batalla clave entre un aliado del Eje antes mencionado tal como es Evo
Morales y un hombre cercano a Washington como es el ex Vicepresidente de
Banzer, Jorge Quiroga.

Las encuestas conocidas durante los últimos meses ponen en evidencia una
fragmentación electoral encabezada por Evo Morales con cerca de un tercio de
los votos( y después se preguntan porque hay "Marines" en Paraguay),
seguido a unos 3 a 6% por Quiroga y a más distancia por el
empresario Doria Medina. En éste sentido, las bases electorales de Morales
estarían constituidas básicamente por sectores de clase populares, clase
media venida a menos y con una fuerte presencia de sectores indígenas y
movimientos sociales. En términos geográficos, Morales sería particularmente
fuerte en el Oeste y centro del país. En el caso de Quiroga, sus votos
provendrían de sectores medios y altos (pero también de sectores populares
que le temen al radicalismo de Morales) y básicamente de un distrito clave
como es Santa Cruz de la Sierra al Este del país.

La inexistencia de un candidato con la mayoría absoluta de votos obligaría
(como ya es casi una tradición desde 1985 en Bolivia) a votar en el Congreso
el nombre del nuevo Presidente. En este sentido, la mayor parte de los
analistas asumen que muy probablemente Evo Morales será la primera minoría y
que la estabilidad mínima que ha alcanzado el país en estos meses se
desmoronaría si el segundo y tercero en estas elecciones procedieran a
formar un gobierno de coalición que desplazara al partido MAS(me parece que
Maradona va a cambiar de patrón) de Morales.
Ello podría colocar en la conducción del gobierno nacional a un dirigente
dotado de una agenda con fuertes dosis de radicalismo y que genera fuerte
rechazo del establishment boliviano y que es visto en Washington como una
amenaza a la seguridad(sic), pero que al mismo tiempo carece de amplias
mayorías
parlamentarias y un mandato plebiscitario.

Otro aspecto a destacar, y poco tratado en muchos de los recientes análisis
sobre Bolivia, es que en las próximas elecciones, y por primera vez en sus
casi 200 años de historia, este país tendrá comicios para
elegir por voto directo y popular a los gobernantes de las regiones en la
que está dividida Bolivia. O sea, el fin del sistema unitario y el ingreso a
un nuevo federalismo que recién comenzará a ser aplicado. Un repaso de los
candidatos y de las intenciones de voto en algunas de las regiones claves
(por su poder económico y la concentración de las reservas de petróleo y
gas) tales como son el caso del Departamento de Santa Cruz y de Tarija,
abriría la posibilidad cierta que el escenario post electoral nos muestre al
MAS en el Poder Ejecutivo Nacional y a sus más duros opositores dirigiendo
los destinos de estos y otros Departamentos claves para la economía
boliviana y su comercio internacional (básicamente el gas hacia Brasil y la
Argentina). De esta forma, a la tan comentada polarización ideológica que
sufre el país cabría agregarle esta tensión entre el poder central y los
nuevos poderes departamentales. En este sentido, tanto Buenos Aires como
Brasilia y Washington no solo deberían prestar atención y desarrollar
estrategias diplomáticas y políticas hacia lo que suceda en la futura
presidencia de Bolivia sino también en ese par de jefes locales claves que
surjan de estas elecciones regionales. Como antecedente, cabría recordar que
una mirada a la dinámica del Congreso boliviano a lo largo de los últimos
meses nos mostraría una creciente tendencia a la organización de bancadas y
posturas comunes a partir de identidades departamentales y regionales y no
por las tradiciones de banderas políticas e ideológicas que estructuraron la
vida política boliviana de los últimos 20 años. Esta tendencia tiene toda la
posibilidad de verse reforzada en el corto y mediano plazo. Este es un hecho
que se está empezando a ver en casi todos los países latinoamericanos: se
van sustituyendo
los pricipios políticos o partidarios por intereses regionales. Este hecho
puede tener
consecuencias preocupantes; mientras que un partido político aglutina la
misma ideología en todo el
territorio, la regionalización política puede llevar a un enfrentamiento de
intereses
que incluso, en países con inestabilidad política como Bolivia, y un poder
central
poco activo, pueden llegar a una guerra civil. Esto podría verse como parte
de los planes políticos de
Chávez y Castro: si no nos dan pelota a nosotros, que se desguampen entre
ellos!!.
De tener éxito esta política, en las próximas décadas veremos una miríada de
pequeños países
sin peso político alguno, pero con la máxima británica usada en la India:
¡Divide y reinarás!


En otras palabras, habrá que analizar más detalladamente las implicancias
políticas, económicas y de seguridad de las tendencias descentralizadoras y
federales que vive Bolivia y saber hasta que punto se estabilizarán en un
esquema medianamente consensuado o hasta que punto será un elemento más (y
central) en las tendencias hacia la violencia y la
fragmentación(personalmente me inclino hacia ésta posición). En lo que
hace a preservar la unidad nacional a cualquier costo, tanto el MAS de Evo
Morales como los mandos de las FF.AA. parecen coincidir. Tal vez en unas de
las pocas cosas en que lo hagan ; pero si se sigue esta tendencia centrífuga
pocas
posibilidades quedan.

No obstante, no habría que desvalorizar la capacidad que tienen algunas
posturas ideológicas filochavistas y nacionalistas de filtrarse en la masa
crítica de oficiales y suboficiales. La idea de FF.AA. comprometidas en el
manejo de recursos naturales estratégicos, una postura más dura hacia Chile
y la lucha contra la pobreza y la debilidad nacional no parecen ser temas
menores en potenciales puentes entre un gobierno de Evo Morales y los
sectores militares.
Una postura más dura hacia Chile llevará a Bolivia a un desastre, ya que
mientras
exista el actual status quo, de que Chile le permita a Bolivia el uso de su
territorio
para su contacto con el Pacífico, las cosas van más o menos bien. Si Bolivia
insiste
en apropiarse de un corredor , tipo Danzig, empezarán los problemas. He
visto
personalmente el entrenamiento de las FFAA chilenas y en especial su Cuerpo
de
Infantería de Marina y no son niños de pecho. Aparte de ser un Cuerpo
numeroso
es un Cuerpo excelentemente entrenado y su entrenamiento está basado entre
otras
cosas en la defensa de la frontera norte, punto en que los oficiales de
entrenamiento
hacen especial hincapié.
Es mejor para Bolivia un arreglo político del asunto que una acción militar,
porque si
los oficiales bolivianos filochavistas se les ocurriese pensar que pueden
con una Armada
chilena moderna super entrenada, un Cuerpo de Infantes de Marina, física y
mentalmente
preparado para una guerra con Bolivia, una Fuerza Aérea con similar
entrenamiento y un Ejército
preparado para defender la extensísima frontera oriental chilena; por más
gobierno socialista que
tenga Chile, Bolivia pasa a ser una Región más de los chilenos.
Muy poca gente sabe del poderío militar chileno; y los chilenos se cuidan
muy bien de no demostrarlo.
Los argentinos se han llevado amargas sorpresas con los chilenos, y los
bolivianos también, aunque
esta generación se ha olvidado de la paliza que se llevó Bolivia en el '34,
cuando éste país se quedó sin salida al mar por subestimar a su vecino del
sur.
Por otro lado los chilenos tienen intereses geopolíticos sobre Bolivia
(léase petróleo y gas),
así que es mejor que los bolivianos no les den excusas a los chilenos para
iontervenir.
Evo Morales, en su estúpida alianza con el mono bananero y el barbeta cubano
lo va a
hacer y le va a costar la cabeza (literalmente)


Alvaro Kröger

Elecciones Chilenas

ELECCIONES CHILENAS : PUNTO DE INFLEXIÓN


Los chilenos -como ya lo hicieran en otras oportunidades- tienen hoy la posibilidad histórica de marcar un punto de inflexión electoral en el avance de las izquierdas continentales, paralelo al punto de inflexión político que significó la serie de escándalos en el gobierno del presidente Lula da Silva, en Brasil

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas mostraron que el candidato del centro y de la derecha posee un caudal de votos suficiente como para aspirar a vencer a la candidata socialista en la segunda vuelta del día 15 de enero próximo.

Se trata de una tarea política difícil, porque los márgenes son estrechos, y constituye al mismo tiempo un deber moral delante del propio Chile y del contexto latinoamericano. En efecto, si los chilenos fueron capaces en el pasado de resurgir, de ordenarse y de alcanzar una estabilidad y una prosperidad envidiables, al punto de servir de ejemplo en ese campo, tienen hoy nuevamente la posibilidad de dar a América Latina y al mundo una una saludable lección de equilibrio y sensatez. Chile podrá servir así de importante contrapeso al riesgo de un desvío populista que parece acentuarse en el continente con los resultados de las recientes elecciones en Bolivia y con el posible desenlace de las elecciones presidenciales de abril próximo en Perú, si continúa el ascenso en los sondeos electorales del coronel Ollanta Humala, el llamado "Chávez peruano", que ya bordea el 22% de las intenciones de voto.

En este contexto, los chilenos tienen entonces esa posibilidad histórica de marcar un punto de inflexión electoral en el avance de las izquierdas continentales, paralelo al punto de inflexión político que ha significado la serie de escándalos en el gobierno del presidente brasileño Lula y en su Partido de los Trabajadores, al punto que está comprometida su aspiración a un segundo mandato, en las próximas elecciones de noviembre.Este punto es controvertible, ya que si bien hubo unos escándalos en torno al presidente Lula da Silva, el apoyo de USA luego de la IV Cumbre nos traerá sorpresas.

En Chile, Michelle Bachelet, una pediatra de 54 años, militante socialista, obtuvo un 45% de los votos, lo que sin duda no es poco. Pero su trayectoria en las preferencias de los chilenos parece ir descendiendo. Hasta hace algunos meses atrás, los sondeos de opinión indicaban que se impondría en primera vuelta. Sin embargo, a partir de noviembre comenzó a bajar. Un camino ascendente, inverso al de Bachelet, ha sido el que viene recorriendo el empresario Sebastián Piñera, defensor de la propiedad y del libre mercado, cuya candidatura fue lanzada a mediados de 2005, obteniendo en la primera vuelta un 25%. En tercer lugar se situó el ingeniero Joaquín Lavín, candidato de la derecha, con un 23%. Y en cuarto, Tomás Hirsch, con un 5%, apoyado por un heterogéneo espectro de comunistas, ecologistas y "antisistemas" en general.

Una frase pronunciada por Michelle Bachelet en la noche del 11 de diciembre pasado, al conocerse los resultados de la primera vuelta, podría ser un punto de meditación para los chilenos respecto del pensamiento real de la candidata: "Cuando la Concertación (el conjunto de los partidos de izquierda que la apoya) sale a la calle, la derecha se pone a temblar". Algunos observadores chilenos hicieron notar que con esa frase la Sra. Bachelet agitó los fantasmas de la "vía chilena al socialismo" del presidente Allende, que destrozó las estructuras políticas, sociales y económicas , llevando a la nación trasandina a un abismo del cual se escapó casi por milagro. Recordemos que esa "vía chilena al socialismo" todavía tiene sus consecuencias, 32 años después.

No obstante, la "vía chilena al socialismo" de la candidata de izquierda parece apostar más en el deterioro de las estructuras morales, mentales y psicológicas de la nación, en una estrategia gradualista, de "revolución cultural", afín con la propugnada por influyentes corrientes del Foro Social Mundial. Dicha estrategia gradualista, inyectando dosis adecuadas de anestesias y adormecimientos psicosociales, pretende evitar las reacciones que en la década de 1970 provocó Allende y que terminaron precipitando su caída. En ese sentido, tal como analizó con perspicacia el periodista Rafael Gumucio en reciente artículo para el periódico The New York Times, en Chile, para que el país camine hacia la izquerda sin sobresaltos, inclusive para llevar trás de sí o por lo menos neutralizar a los sectores más conservadores del catolicismo de ese país, se precisa una apariencia de que las cosas permanecen iguales.

Es muy probable que gane la Sra. Bachelet, por muy pocos puntos porcentuales, lo que implica que deberá gobernar teniendo muy presente a la oposición. Tanto Piñera como Lavín, pero en especial Lavín, son hombres duros de derecha y que cuentan con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Cualquiera de las instituciones militares no son proclives a los acercamientos con los gobiernos de izquierda y han apoyado y apoyan al General Pinochet. Debemos resaltar que las Fuerzas Armadas chilenas están muy bien pertrechadas, tienen una instrucción excelente y están motivadas.

Gane quien gane, deberá estructurar un equilibrio en la sociedad de forma tal que no ocurra lo que ya ocurrió hace poco más de un cuarto de siglo. Hay muchos chilenos que tienen muy presente ese pasado y no creo que quieran repetirlo, así es que si es la Sra. Bachelet la próxima Presidente de la República de Chile, deberá manejarse con mucho aplomo en el tema militar y de los derechos humanos, a pesar de las influencias del Foro Social Mundial; deberá tener en cuenta la singularidad de las características de la sociedad chilena.



Alvaro Kröger