Las elecciones a desarrollarse en Bolivia, en diciembre 2005, han
generado gran atención regional e internacional por ser el subproducto de ya
casi un lustro de fuerte inestabilidad y violencia políticas. En éste
sentido, en un clima regional signado por el ascendente
influjo del eje Venezuela-Cuba( como era de esperar), escenarios de
inestabilidad en Ecuador, Perú
y una previsible escalada de violencia en Colombia frente a las elecciones
presidenciales del 2006, el escenario boliviano es visto como un campo de
batalla clave entre un aliado del Eje antes mencionado tal como es Evo
Morales y un hombre cercano a Washington como es el ex Vicepresidente de
Banzer, Jorge Quiroga.
Las encuestas conocidas durante los últimos meses ponen en evidencia una
fragmentación electoral encabezada por Evo Morales con cerca de un tercio de
los votos( y después se preguntan porque hay "Marines" en Paraguay),
seguido a unos 3 a 6% por Quiroga y a más distancia por el
empresario Doria Medina. En éste sentido, las bases electorales de Morales
estarían constituidas básicamente por sectores de clase populares, clase
media venida a menos y con una fuerte presencia de sectores indígenas y
movimientos sociales. En términos geográficos, Morales sería particularmente
fuerte en el Oeste y centro del país. En el caso de Quiroga, sus votos
provendrían de sectores medios y altos (pero también de sectores populares
que le temen al radicalismo de Morales) y básicamente de un distrito clave
como es Santa Cruz de la Sierra al Este del país.
La inexistencia de un candidato con la mayoría absoluta de votos obligaría
(como ya es casi una tradición desde 1985 en Bolivia) a votar en el Congreso
el nombre del nuevo Presidente. En este sentido, la mayor parte de los
analistas asumen que muy probablemente Evo Morales será la primera minoría y
que la estabilidad mínima que ha alcanzado el país en estos meses se
desmoronaría si el segundo y tercero en estas elecciones procedieran a
formar un gobierno de coalición que desplazara al partido MAS(me parece que
Maradona va a cambiar de patrón) de Morales.
Ello podría colocar en la conducción del gobierno nacional a un dirigente
dotado de una agenda con fuertes dosis de radicalismo y que genera fuerte
rechazo del establishment boliviano y que es visto en Washington como una
amenaza a la seguridad(sic), pero que al mismo tiempo carece de amplias
mayorías
parlamentarias y un mandato plebiscitario.
Otro aspecto a destacar, y poco tratado en muchos de los recientes análisis
sobre Bolivia, es que en las próximas elecciones, y por primera vez en sus
casi 200 años de historia, este país tendrá comicios para
elegir por voto directo y popular a los gobernantes de las regiones en la
que está dividida Bolivia. O sea, el fin del sistema unitario y el ingreso a
un nuevo federalismo que recién comenzará a ser aplicado. Un repaso de los
candidatos y de las intenciones de voto en algunas de las regiones claves
(por su poder económico y la concentración de las reservas de petróleo y
gas) tales como son el caso del Departamento de Santa Cruz y de Tarija,
abriría la posibilidad cierta que el escenario post electoral nos muestre al
MAS en el Poder Ejecutivo Nacional y a sus más duros opositores dirigiendo
los destinos de estos y otros Departamentos claves para la economía
boliviana y su comercio internacional (básicamente el gas hacia Brasil y la
Argentina). De esta forma, a la tan comentada polarización ideológica que
sufre el país cabría agregarle esta tensión entre el poder central y los
nuevos poderes departamentales. En este sentido, tanto Buenos Aires como
Brasilia y Washington no solo deberían prestar atención y desarrollar
estrategias diplomáticas y políticas hacia lo que suceda en la futura
presidencia de Bolivia sino también en ese par de jefes locales claves que
surjan de estas elecciones regionales. Como antecedente, cabría recordar que
una mirada a la dinámica del Congreso boliviano a lo largo de los últimos
meses nos mostraría una creciente tendencia a la organización de bancadas y
posturas comunes a partir de identidades departamentales y regionales y no
por las tradiciones de banderas políticas e ideológicas que estructuraron la
vida política boliviana de los últimos 20 años. Esta tendencia tiene toda la
posibilidad de verse reforzada en el corto y mediano plazo. Este es un hecho
que se está empezando a ver en casi todos los países latinoamericanos: se
van sustituyendo
los pricipios políticos o partidarios por intereses regionales. Este hecho
puede tener
consecuencias preocupantes; mientras que un partido político aglutina la
misma ideología en todo el
territorio, la regionalización política puede llevar a un enfrentamiento de
intereses
que incluso, en países con inestabilidad política como Bolivia, y un poder
central
poco activo, pueden llegar a una guerra civil. Esto podría verse como parte
de los planes políticos de
Chávez y Castro: si no nos dan pelota a nosotros, que se desguampen entre
ellos!!.
De tener éxito esta política, en las próximas décadas veremos una miríada de
pequeños países
sin peso político alguno, pero con la máxima británica usada en la India:
¡Divide y reinarás!
En otras palabras, habrá que analizar más detalladamente las implicancias
políticas, económicas y de seguridad de las tendencias descentralizadoras y
federales que vive Bolivia y saber hasta que punto se estabilizarán en un
esquema medianamente consensuado o hasta que punto será un elemento más (y
central) en las tendencias hacia la violencia y la
fragmentación(personalmente me inclino hacia ésta posición). En lo que
hace a preservar la unidad nacional a cualquier costo, tanto el MAS de Evo
Morales como los mandos de las FF.AA. parecen coincidir. Tal vez en unas de
las pocas cosas en que lo hagan ; pero si se sigue esta tendencia centrífuga
pocas
posibilidades quedan.
No obstante, no habría que desvalorizar la capacidad que tienen algunas
posturas ideológicas filochavistas y nacionalistas de filtrarse en la masa
crítica de oficiales y suboficiales. La idea de FF.AA. comprometidas en el
manejo de recursos naturales estratégicos, una postura más dura hacia Chile
y la lucha contra la pobreza y la debilidad nacional no parecen ser temas
menores en potenciales puentes entre un gobierno de Evo Morales y los
sectores militares.
Una postura más dura hacia Chile llevará a Bolivia a un desastre, ya que
mientras
exista el actual status quo, de que Chile le permita a Bolivia el uso de su
territorio
para su contacto con el Pacífico, las cosas van más o menos bien. Si Bolivia
insiste
en apropiarse de un corredor , tipo Danzig, empezarán los problemas. He
visto
personalmente el entrenamiento de las FFAA chilenas y en especial su Cuerpo
de
Infantería de Marina y no son niños de pecho. Aparte de ser un Cuerpo
numeroso
es un Cuerpo excelentemente entrenado y su entrenamiento está basado entre
otras
cosas en la defensa de la frontera norte, punto en que los oficiales de
entrenamiento
hacen especial hincapié.
Es mejor para Bolivia un arreglo político del asunto que una acción militar,
porque si
los oficiales bolivianos filochavistas se les ocurriese pensar que pueden
con una Armada
chilena moderna super entrenada, un Cuerpo de Infantes de Marina, física y
mentalmente
preparado para una guerra con Bolivia, una Fuerza Aérea con similar
entrenamiento y un Ejército
preparado para defender la extensísima frontera oriental chilena; por más
gobierno socialista que
tenga Chile, Bolivia pasa a ser una Región más de los chilenos.
Muy poca gente sabe del poderío militar chileno; y los chilenos se cuidan
muy bien de no demostrarlo.
Los argentinos se han llevado amargas sorpresas con los chilenos, y los
bolivianos también, aunque
esta generación se ha olvidado de la paliza que se llevó Bolivia en el '34,
cuando éste país se quedó sin salida al mar por subestimar a su vecino del
sur.
Por otro lado los chilenos tienen intereses geopolíticos sobre Bolivia
(léase petróleo y gas),
así que es mejor que los bolivianos no les den excusas a los chilenos para
iontervenir.
Evo Morales, en su estúpida alianza con el mono bananero y el barbeta cubano
lo va a
hacer y le va a costar la cabeza (literalmente)
Alvaro Kröger
lunes, 11 de diciembre de 2006
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